Por Asterisco 

Enhorabuena en cada esquina aparece una candidata o un candidato. La mayoría independientes. Personas que evidencian un cariño por la ciudad porque nacieron aquí. O se criaron. O, tuvieron hijos y echaron raíces en Antofagasta. Personas que quieren un mejor futuro para la «perla». Remarco la palabra «futuro». 

El presente en los cargos públicos no es alentador, si hablamos de quienes actualmente tienen las riendas de la ciudad. Todos designados. El gobierno regional o intendencia hace rato que es la pasarela de una serie de personajes que buscan un interés propio, más que comunitario. Ser intendente designado es la posibilidad de escalar a algún cargo de votación popular como diputado, un ministerio o llegar a ser ejecutivo en alguna gran minera. Basta revisar a dónde fueron a parar los últimos «jefes regionales».

«El pastor sonriente» quiere ser gobernador y «el cara de nada» a un ministerio. El presente de la intendencia es espantoso. Huele, incluso, a azufre. Un intendente con un par de años de arraigo con la ciudad. Aquella es la presentación. Nada. Más relación con Antofagasta tiene, por ejemplo, un inmigrante colombiano que arribó hace cinco años. Vaya a preguntarle al intendente si conoce la isla Santa María, o si sabe la historia del arsénico en el agua potable. O, por último, pregúntele por el Quillotazo. Tenemos a un intendente faenero. La prensa formal publicó un artículo sobre el nuevo jefe de gabinete, es decir el personaje que opera en las sombras de este intendente que no debe saber que alguna vez hubo ranas en el kilómetro 12. Quienes conocen la política local pueden dar fe de la calaña de ese personaje, el jefe de gabinete. No daré el nombre. Sólo diré que una vez hizo el ridículo mundial persiguiendo a James Bond en Sierra Gorda.

Otras acusaciones: fraude al fisco y estafa. Otro personaje de bajo perfil es el encargado de comunicaciones de la intendencia. Personaje cercano al jefe de gabinete. Tanto que hace algún  tiempo viajaron a Israel. Eran periplos organizados por la municipalidad de Sierra Gorda, en otra época, cuando venía Marco Antonio Solís. El encargado de comunicaciones, un vende humo del periodismo, estuvo involucrado en el caso Main (que marcó el fin de Karen Rojo) en su calidad de director de la Corporación Cultural.

En un principio apoyó a la alcaldesa y luego la apuñaló por la espalda. En medio de la condena a Karen Rojo a 5 años de presidio efectivo por fraude al Fisco, nos encontramos con estos personajes que manejan los hilos en la intendencia en tiempos sensibles de pandemia. Podríamos denominarlos, si evocamos a Sergio Leone con sus Spaghetti Western, como el Tonto (o el que no lo conoce nadie), el malo y el feo.