Por A. López

Constantino el Grande: Santo, pero también asesino de su hijo, su esposa, su suegro y dos cuñados. El concepto de Dios “uno y trino” lo debemos a su sagaz mente teológica. Lástima que haya sido bautizado recién a la hora de su muerte, pero bajo el credo arriano, herético ya entonces.
Carlomagno o Karl el Magno: Un hombre que no podía dejar de guerrear, y que durante casi 50 años asesinó y conquistó a los pueblos que rodeaban su reino. Baño de sangre donde la Santa Iglesia usufructuó y, claro, incentivó. Después de todo, Iglesia y Estado eran uno y lo mismo bajo Karl, el Magno.
Los Padres de la Iglesia: Serviles al emperador (tanto, que dejaron que el dogma central de la Trinidad lo impusiera Constantino, que ni siquiera estaba bautizado), falsificadores, antisemitas feroces, sedientos de prestigio y poder, predicaban la suave doctrina de “dar la otra mejilla” cuando eran perseguidos, y aquella más áspera de “expulsemos a los paganos” una vez que el cristianismo tuvo preponderancia.
Y el fraude más grande del primer milenio: La donatio constantini, documento falsificado, que mentía una supuesta donación de Constantino (el Grande) al obispo de Roma. No sólo le entregaba dicha ciudad, sino incluso todo el Occidente conocido. Dicha falsificación, elaborada en el siglo VIII, justificó dos sangrientas invasiones de Pipino, padre de Karl (el Magno), a la península itálica.

Nada de esto es novedoso.

“La verdad os hará libres”, dice la Biblia. En el caso de Karlheinz Deschner, la verdad es más bien un asunto polémico. Historia Criminal del Cristianismo es la obra más importante escrita por este alemán, una serie planeada desde comienzos de los ’70, y cuyo primer volumen vio la luz recién en 1986. De los 10 libros proyectados, ha editado 9, con lo que abarca – por ahora – desde los antecedentes históricos del cristianismo hasta el año 1000.
Muchas veces se comete el error de juzgar el pasado según cánones actuales, y en ocasiones – con el argumento de la distancia histórica – se disculpan crímenes y excesos de tiempos no tan lejanos. Nuestro autor evita ese problema al centrarse en hechos bien documentados, muchas veces citando a los protagonistas en su contexto correspondiente. Jamás se refiere a la validez de las creencias religiosas sostenidas por los personajes en cuestión.

¿Por qué es polémica la verdad en Deschner?

Muchos creen ver atacados sus principios al ser descrita la conducta efectiva de los reyes, Papas y Padres de la Iglesia. Tanto es así, que en 1971 fue demandado por la Iglesia Católica en Nuremberg, por “insultar a la Iglesia”. La corte lo absolvió, pues siempre ha referido hechos con sólido respaldo, cosa que difícilmente puede ser un “insulto”. Por la magnitud de la obra, así como por la acuciosidad y solidez de la investigación, es una lectura imborrable. Vayan cinco merendinas para Herr Deschner.


Descarga el primer tomo de “Historia Criminal del Cristianismo” en:

http://www.bibliotheka.org/?/ver/47