En el mundo del tenis antofagastino se habla del talento de Lisette Tapia Ponce. Con sólo 12 años, esta alumna de Séptimo Básico de la escuela María Angélica Elizondo, de Mejillones, se ha transformado en una de las principales promesas del tenis a nivel regional como nacional. Sus habilidades y calidad fueron avaladas por ex el tenista y director técnico Horacio De la Peña.

Detrás de esta promisoria niña, se encuentra su madre, Silvia Ponce, con una historia de esfuerzo. Lisette es la segunda de dos hermanos. Su hermano mayor de 15 años tiene Trastorno de Espectro Autista, TEA. De ahí que su madre para apoyarlo recurriera al deporte y en este caso fue el tenis. En ese momento Lisette practicaba ballet clásico.  Pero al ver a su hermano practicar tenis, Lisette se entusiasmó. “Fue amor a primera vista con este deporte, como si hubiera brotado algo en ella”, dice la madre.

“Al principio, dice la madre, yo estaba indecisa de que Lisette optara por el tenis. Ella lloraba por ir a jugar. La profesora Paulina Jorquera me propuso que jugara, que le diera la oportunidad”, afirma la madre, que insistía en el ballet para su hija. A los tres meses de entrenamiento vino la confirmación de Lisette en el tenis, a través de una beca de Autoclub de Antofagasta, tras recomendación de Horacio de la Peña. El ex tenista dijo que pocas veces había visto jugar a una niña con tal determinación entre otros elogios.

Lisette comenzó a entrenar, jugar y ganas. Después de tres años la profesora Paulina Jorquera la comenzó a entrenar de manera personal y en forma gratuita. Antes de la pandemia, Lisette entrenaba tres días en Antofagasta y tres días en Mejillones. Descansaba un día a la semana.

Los viajes Antofagasta eran largos y cansadores. La madre dice que estaba dispuesta a ser el sacrificio pues entiende que su hija se desarrollará a través del tenis. “Soy su guatera, pelotera y todo eso”. Por ahora Lisette entrena en Mejillones. “No ha parado. Ella tiene un sueño y quiere cumplirlo”, dice su madre.

La madre cuenta que no ha sido un tiempo fácil. Hace un tiempo se separó. Ella debe sacar adelante a sus tres hijos, pero reconoce en Lisette su mano de derecha, y su apoyo. Silvia Ponce dice para sumar dinero vende comida, salchipapas y queques. “Me sacó la cresta como mamá porque no recibo apoyo de nadie, salvo la corporación de deportes. Hace poco encargué pelotas de tenis profesionales a Iquique por una valor de 200 mil pesos. Soy una mujer de esfuerzo y sacaré adelante a mis hijos. Estoy juntando plata para que cada hijo tenga su pieza separada, poruqe deben dormir en la misma habitación y ya están grande”, dice.

Lisette con 12 años quiere ser tenista profesional. Su sueño es hacer la enseñanza media en Santiago en alguna escuela de talentos y luego partir a Europa a jugar tenis y pasear el nombre de Mejillones por el mundo.