César Trabucco, sociólogo y columnista

Como región estamos sujetos a decisiones que siempre escapan de nuestras manos, aunque sea a costo de vidas humanas…

Hasta hace poco, siempre se nos hizo creer que nuestra región poseía una enorme fortaleza. El poseer el mayor peso de la actividad minera del país aparecía como un plus que nadie osaba discutir. Hoy la pandemia ha desnudado de manera brutal nuestra total debilidad frente a eventos de esta naturaleza.

La razón es simple, efectivamente, somos la mayor región productora de mineral del país y por tanto estamos sujetos a decisiones que siempre escapan de nuestras manos pues es tal la importancia del hacer regional para la economía nacional que siempre todo ámbito de decisiones, en lo que a nosotros respecta, radica en la capital. Aunque sea a costo de vidas humanas, las de nuestra región por supuesto.

Este dato no es menor frente al proceso constituyente en que nos involucraremos dentro de poco pues tenemos que asumir que muy difícilmente, lo estamos viviendo, nos entregaran atribuciones para tener mayor control sobre la gestión regional. Nuestra condición estratégica para las arcas del país es nuestra principal debilidad.

Ser regionalistas ahora ya no opción ideológica es cuestión de tener o no futuro como región. De continuar como estamos seguiremos sujeto a control remoto que hace caso omiso de nuestra realidad territorial con todos los aspectos que ello involucra.

Como ejercicio intelectual ¿ustedes creen que el presidente de escondida tomara el teléfono del gobernador regional, por más atribuciones que tenga y no el del presidente de la república en un país tan brutalmente centralizado como el nuestro para resolver algún tema que los afecte? Ustedes creen que Amsa perderá tiempo negociando con nuestras autoridades y no hablará directo con los ministros?

Esto desnuda que lo que requerimos es descentralizar pero también disminuir el excesivo poder centralizado en la figura del presidente sino seguiremos teniendo, en la región, buzones de transmisión de información y cero capacidad de decisión. Entonces el nuevo proceso constituyente es la oportunidad para resolver sistémicamente nuestra condición sino será gatopardismo puro que dejará nuevamente nuestra fortaleza como nuestra mayor debilidad.